domingo, 10 de enero de 2016

escapar de la muerte

de ray bradbury - introduccion de el hombre ilustrado

una noche, mientras  me estaba sirviendo , mi amigo y camarero Laurent. me hablo de su vida.
trabaja de 10 a 12 horas.  y despues a medianoche me voy a bailar . hasta las 4 o 5 de la mañana .
luego me acuesto y me levanto a las 10  y luego a trabajar.
como consigue hacerlo? le pregunte.
-Facilmente - dijo - dormir es estar muerto , asi que bailo y bailo para no estar muerto.
que edad tiene ? le pregunte.
23 años respondio.
y ud?
76 respondi,  y yo tampoco quiero estar muerto.
- que puedo hacer?
entonces Lauren me pregunto,
-que hace ud. cuando no duerme? a las 3 de la mañana?
Escribir, respondi.
como ud. para no estar muerto.  escribo escribo y escribo.
- tiene suerte - me respondio
- es ud. muy joven !

interpreto que estar muerto es que la vida no te de emociones ; desafios, o sueños que te hagan vibrar.
transcurrir el tiempo entre zonas grises sin emociones ni pasiones.
es morir un poco .

que hacemos para no estar muertos ?

(lo hable con distintas personas, a modo de testeo . para saber que les produce la reflexión.
obtuve como respuestas mayormente actividades relacionadas con el arte.
en todos los casos observe una profunda observacion de su interior , un revisarse.
me gustó)

opina la mesa
se abre la linea telefonica.


Zurrdooo!

4 comentarios:

  1. La reflexión es profunda y muy interesante. Me dejó pensando desde que leí el cuento de Bucay que les transcribo.

    EL BUSCADOR de Jorge Bucay
    Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco esa alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
    Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había prendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir, a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspaso el portal y empezó a caminar
    lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos eran los de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción … “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar… Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía “Llamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terrible mente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían 26 cuentos para pensar inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
    - No ningún familiar – dijo el buscador - ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo
    ha obligado a construir un cementerio de chicos?.
    El anciano sonrió y dijo: -Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré: cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí,
    colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: a la izquierda que fu lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿
    Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?…¿Una semana?, dos?, ¿tres semanas y media?… Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿El minuto y medio del beso?, ¿Dos días?, ¿Una semana? … ¿y el embarazo o el nacimiento
    del primer hijo? …, ¿y el casamiento de los amigos…?, ¿y el viaje más deseado…?, ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones?… ¿horas?, ¿días?… Así vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.

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  2. excelente ! me encanto...me parece que da como para otro tema

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  3. Me pareció que está relacionado con lo que vos publicaste, nada que ver?

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  4. Sebas, hace unos años lo leí. Está bueno. Tiene un poco de relación con lo escrito por Juan.
    Juan el tema del programa de radio, es estar vivos.seguro nos va aportar mucho. Es fuera de nuestro trabajo. Es conectarnos con nuestro interior. Porque por más que lo escuchamos mil veces no pierde vigencia. Lo relacionado al ingreso económico. Claro que todos le damos mucha importancia. Nos gusta vivir con comodidad. Pero lo que te tiene vivo es la conexion con el interior y el intentar crear algo. Que puede ser un dibujo, un texto. Escribir una música. Crear un nuevo paso de baile. Descubrir un nuevo lugar. Esto es lo que mueve a uno y lo convierte en un potro

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